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“Traigo un mensaje de esperanza a las víctimas de violencia doméstica”

“Traigo un mensaje de esperanza a las víctimas de violencia doméstica”

“Traigo un mensaje de esperanza a las víctimas de violencia doméstica”

Araceli de Santiago recibió el premio ‘Orgullo Mexicano del Mes’ en el Consulado de México en Los Ángeles

Por José F. Sánchez. Los Ángeles

La historia de Araceli de Santiago es de fortaleza y motivación para las mujeres que sufren de violencia doméstica, una situación que muchas veces se sufre en silencio por diferentes motivos, como el miedo y, aunque cuesta entenderlo, la normalización. Araceli lo vivió en carne propia hasta que dijo: ¡basta! Un episodio especialmente violento la decidió a pedir ayuda. Ese fue el punto de quiebre para empezar de nuevo.

A principios de marzo Araceli fue reconocida como el ‘Orgullo Mexicano del Mes’ en las instalaciones del Consulado de México en Los Ángeles. Estuvo acompañada de sus dos hijas y de su actual pareja. “Me siento muy honrada por este reconocimiento y agradecida por la vida. A veces tienen que pasar ciertos eventos que no son muy agradables, pero que son como un parteaguas en la vida de una. Gracias a eso pude resurgir”, señaló.

Su llegada a California

Araceli cuenta que su madre la trajo a este país cuando ella era apenas una adolescente. “Me trajeron a festejar mis 15 Años a Disneylandia, pero era un truco porque veníamos para quedarnos”, dijo. “Recuerdo que pasábamos las tardes llorando, mis hermanas y yo. Queríamos regresar a México con nuestros amigos, a nuestra casa. Los días eran larguísimos porque no conocíamos a nadie aquí”.

De Santiago terminó por adaptarse a su nueva vida y poco después de terminar la high school se casó. Tenía 20 años. “Fue cuando tuve a mi primera hija. El divorcio vino años después. Fue por violencia doméstica, por infidelidad”, explicó. “Por ignorancia no busqué ayuda, una lo normaliza, cree que así son todos los matrimonios. También te da miedo porque crees que no te van a hacer caso, que eres ilegal. Pero un episodio especialmente violento me decidió a pedir ayuda”. 

Un nuevo comienzo

Araceli dijo que la policía de Los Ángeles la refirió al consulado. “Aquí me ofrecieron las clases de ‘Amor sin violencia’. También me dieron asesoría legal con mi situación migratoria”, señaló. “Gracias a Dios obtuve mi residencia y ahora me siguen asesorando para obtener mi ciudadanía”.

El apoyo vino a través de la Ventanilla de Atención Integral a la Mujer (VAIM) del Consulado, donde recibió acompañamiento, orientación legal, atención psicológica y canalización a recursos comunitarios. Estos servicios fueron fundamentales para que pudiera reconstruir su proyecto de vida.

Araceli ha sido una mujer de trabajo, de querer salir adelante. Tuvo una tienda de ropa en el centro de Los Ángeles, pero la pandemia la obligó a traspasarlo. “Terminé la escuela, ahorita estoy trabajando. Me volví a casar. Ahora el mensaje que traigo es de esperanza, de que sí hay ayuda disponible para las víctimas de violencia doméstica”, dijo. Ese testimonio de resiliencia es el que ahora comparte a cuanto evento la invitan. 

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