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Jair Romano: de Compton a UC Berkeley

Jair Romano: de Compton a UC Berkeley

Jair Romano: de Compton a UC Berkeley

El sueño de convertirse en ingeniero de software está cada vez más cerca para este joven

Fátima Vélez. Los Angeles

Jair Romano habla con la calma de quien sabe que nada llegó por casualidad. Recién graduado de Dominguez High School, en Compton, y con 17 años, está por iniciar una nueva etapa en UC Berkeley, una de las universidades públicas más prestigiosas del país.

Sus padres, originarios de Puebla, México, llegaron a Estados Unidos sin dominar el inglés y tuvieron que aprender a moverse en un país nuevo. “No fue fácil para ellos adaptarse”, recuerda Jair. Pero en casa siempre le enseñaron el valor del trabajo duro, la responsabilidad, la paciencia y la bondad.

Su papá le dejó una imagen que nunca olvidó: “Me compara con un árbol. Dice que, como padre, él lo riega para ayudarme a crecer derecho”.

Noches largas, sueños grandes

Cuando Jair estaba en primaria, sus padres regresaban del trabajo cerca de las 9 de la noche. Él los esperaba con la tarea sobre la mesa. Como las instrucciones estaban en inglés, ellos traducían palabra por palabra en Google Translate para poder entender y ayudarlo.

“Se quedaban hasta la 1 o 2 de la mañana”, cuenta Jair. “Eso me mostró cuánto estaban dispuestos a hacer para que yo saliera adelante”.

También lo llevaban casi todos los días a la biblioteca para recibir tutoría. Jair reconoce que, al ser el primer hijo, sus padres tuvieron que aprender el camino con él. Hoy, él ayuda a sus hermanos menores con sus tareas para que no pasen por las mismas dificultades.

Los maestros que dejaron huella

En Clinton Elementary, una maestra de cuarto grado, Miss De La Rosa, le enseñó a escribir en el teclado sin mirar. Ese pequeño momento despertó su curiosidad por la tecnología.

Más tarde, en la secundaria, la maestra de matemáticas Dr. Tan lo marcó con su disciplina. Jair recuerda una competencia de DreamBox en la que completó 500 lecciones en una semana. No ganó el primer lugar, pero su maestra reconoció su esfuerzo con una comida de hamburguesa. Para él, ese gesto fue suficiente para fortalecer su amor por las matemáticas.

Berkeley, becas y futuro

En high school, el club de robótica terminó de abrirle los ojos al mundo STEM. Ahí aprendió programación, trabajo en equipo, 3D printing y solución de problemas. Con el apoyo de su mentor de college, Mr. Anthony, aplicó a nueve universidades y obtuvo tres becas: Gates Scholarship, Edison Scholarship y Argios.

Aunque Stanford era su primera opción, UC Berkeley se convirtió en el lugar ideal para su futuro. Sus padres al principio querían tenerlo cerca, pero entendieron que era una gran oportunidad.

Su consejo para otros estudiantes es claro: “Tengan paciencia. Aunque las cosas se pongan difíciles, respiren, sigan trabajando y no se rindan. Con esfuerzo, dedicación y compromiso, todo eso termina dando frutos”.

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