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Del trabajo duro y el esfuerzo escolar a la universidad de élite

Del trabajo duro y el esfuerzo escolar a la universidad de élite

Del trabajo duro y el esfuerzo escolar a la universidad de élite

Con el apoyo del Programa Migrante, Jimmy Arellano logró lo que para muchos parece inalcanzable: estudiar en una de las universidades más prestigiosas del país

Por Fátima Vélez. Los Ángeles

Jimmy Arellano creció entre trabajo duro y exigencia escolar. Hoy estudia su primer año en la University of Southern California (USC). Para muchos jóvenes de familias inmigrantes, llegar a una universidad de élite parece un sueño lejano. Para él, fue el resultado de disciplina, apoyo familiar y de saber aprovechar oportunidades clave dentro de la escuela.

Arellano nació en Long Beach, California, y es el menor de tres hermanos. Su madre es originaria del estado de Puebla y su padre de Veracruz. Ambos han trabajado durante años en empleos físicamente exigentes: ella en un almacén y él en mantenimiento, jardinería y distintos trabajos, muchas veces llevando a Jimmy con él durante fines de semana y vacaciones.

“Desde niño acompañé a mi papá a trabajar. Así entendí lo duro que es ganarse la vida de esa manera. Siempre nos decía que la educación era el camino para tener una vida distinta”, dijo Arellano.

El Programa Migrante, un punto de quiebre

En noveno grado, después de ausentarse dos semanas por un viaje a México, Jimmy fue llamado a la oficina escolar. Ahí fue cuando Jonathan Verdugo, parte del Programa de Educación Migrante, se interesó en su situación académica y lo conectó con más apoyo. “Me preguntó cómo podía apoyarme para subir mis calificaciones otra vez”, recuerda Jimmy. “Me dijo que había visto mis otras calificaciones y que sabía que era buen estudiante”.

El Programa Migrante está dirigido a estudiantes migrantes o hijos de padres migrantes que pueden comprobar que sus padres trabajan en labores del campo o de la pesca. Su objetivo es brindar apoyo académico, orientación y acceso a oportunidades educativas.

Con el apoyo de Mr. V (Verdugo) y el de su mamá, Jimmy comenzó como voluntario en la academia de verano del programa migrante, convirtiéndose —según recuerda— en uno de los primeros estudiantes de preparatoria en hacerlo. “No era pagado, pero fue una de las mejores decisiones”, explica. A través del programa migrante conoció otras oportunidades como Saturday School y Speech & Debate, actividades extracurriculares que exigían muchas horas, incluso durante el ciclo escolar.

Maestros que marcaron su camino

Jimmy reconoce que no llegó solo. En matemáticas fue clave Mr. Díaz; en historia avanzada (AP European History y AP U.S. History), Mr. Costa; y en sus primeros años académicos, Ms. Comley, quien impulsó su desarrollo escolar.

Al principio, su meta era estudiar Ciencias Políticas en UC San Diego. Fue aceptado, pero al visitar los campus y comparar programas, USC se convirtió en su mejor opción. La ayuda financiera cubrió casi todo. Recientemente cambió su carrera a Legal Studies. “Quiero entender la sociedad y encontrar soluciones. Quiero ser abogado”, afirma.

Para otros jóvenes inmigrantes, su mensaje es claro: “Todo es posible. Hay oportunidades, hay apoyo. Solo hay que buscar y no rendirse”.

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