Jenna Ortega, la reina del miedo que conquistó Hollywood sin salir de la adolescencia
Entre rodajes sin parar y un sueldo que ya la coloca entre las jóvenes mejor pagadas de Hollywood, la actriz mantiene su vida sentimental bajo llave
Luca Verne. Los Angeles
Jenna Ortega tiene 23 años y ya lleva más de una década frente a las cámaras. Empezó como niña prodigio en Jane the Virgin y Stuck in the Middle —donde interpretaba a una adolescente latina brillante—, y hoy es, sin discusión, uno de los rostros jóvenes más rentables y reconocibles de la industria. Wednesday la convirtió en la serie en inglés más vista de la historia de Netflix. Desde entonces encadena proyecto tras proyecto sin pausa: Beetlejuice Beetlejuice, Scream VI, Death of a Unicorn, Hurry Up Tomorrow junto a The Weeknd, y ya en rodaje la tercera temporada de Wednesday, en la que además ejerce como productora. Su agenda para lo que resta de 2026 y 2027 incluye The Gallerist, la adaptación de Klara and the Sun de Kazuo Ishiguro y The Great Beyond.

No es de extrañar que un informe reciente la haya situado entre las cinco actrices menores de 30 años mejor pagadas de Hollywood, con unos 6 millones de dólares por una película aún sin título de J.J. Abrams. Es una cifra que, sumada al peso comercial que ya tiene en Netflix y su creciente rol como productora, la coloca de forma consistente entre las actrices latinas más cotizadas del momento.
Hija de padre de ascendencia mexicana y puertorriqueña y madre de origen mexicano, Ortega ha hablado abiertamente de lo que le costó abrirse camino como actriz latina en un Hollywood que durante años exigía moldes étnicos muy rígidos. Llegó incluso a plantearse teñirse el pelo de rubio para conseguir más papeles. Hoy invierte ese relato: reivindica su herencia en cada entrevista y se ha convertido en una de las referentes más visibles de representación latina en el entretenimiento mainstream.

Vida personal: la privacidad como estrategia
Aquí el contraste es total. Mientras su carrera crece sin freno, Ortega mantiene una política de hermetismo casi absoluto sobre su vida sentimental. Está soltera, y lo repite cada vez que se lo preguntan: "No tengo planes de hablar de mi vida amorosa públicamente, porque eso es algo mío", dijo a Vanity Fair en 2024. A Elle le confesó algo aún más directo: la sola idea de una relación "le estresa".

Ha sido vinculada sentimentalmente con nombres como Jacob Sartorius, Asher Angel o Johnny Depp, rumores que ella misma ha desmentido o ignorado. Su explicación es siempre la misma: la carrera, antes que nada. Un detalle curioso de infancia que suele repetirse en sus perfiles: de pequeña le hacía "autopsias" a lagartijas muertas que encontraba en el patio de su casa, anécdota que hoy se lee casi como presagio de su carrera en el terror.