“Siento una deuda genuina con los latinos en este país”
Pocos artistas son tan queridos por el público hispano como Eugenio Derbez. Actor y comediante de 64 años, acaba de estrenar la quinta temporada de De viaje con los Derbez, aún instalado en Hollywood y con ilusión por seguir expandiendo su carrera
Por Pablo Scarpellini. Los Angeles
En las distancias cortas, Eugenio Derbez (Ciudad de México, 1961) es la antítesis de lo que muchos suponen que es. No destila chistes ni muecas graciosas a cada rato. Más bien lo contrario. Su conversación es seria y analítica, sincera. Tanto que se cuelga sin rubor el cartel de tímido e introvertido, de tipo callado. Confiesa, además, que se levanta con miedo muchas mañanas, que le teme al fracaso y que ese temor es el que le mantiene motivado para seguir agrandando una carrera como actor y comediante que ya quisieran muchos en Hollywood.
Hacia estos parajes se mudó en 2014 en busca de nuevas motivaciones. “Ahora estoy mejor que nunca”, afirma en una entrevista exclusiva con Vívela en la que habla del reciente estreno de la quinta temporada de De viaje con los Derbez, de los altos y bajos de su relación con sus cuatro hijos, y del futuro, al que mira con motivación a sus 64 años, con una película en inglés que empieza a rodar en un mes. “Vienen cosas muy bonitas por delante”.
Cinco temporadas de viajes por el mundo con la familia ¿Esperaba semejante respuesta?
Ha sido muy buena y me sorprendió desde el principio. Amazon me propuso un reality y yo me negué. No hay manera de que metan una cámara en mi casa, les dije. Insistieron y me propusieron irnos de viaje con la familia. Ahí cambió todo: me pagaban el viaje a cualquier parte del mundo y no había invasión de privacidad. Así que acepté la idea, pero no sabíamos a los que íbamos a enfrentar. Pensamos que iba a ser mucho más fácil de lo que fue y el golpe con la realidad fue muy fuerte.
¿En qué sentido?
Hay reglas en los reality en los que tiene que haber drama, además de risas. Cuando nos dijeron la primera vez que teníamos que estar a las 9 de la mañana en el lobby del hotel nos quedamos todos diciendo: ¿No que estábamos de vacaciones? Nos encontramos con que teníamos que enfrentarnos a una logística. Como papá y productor me fue muy complicado porque mis hijos iban en la onda de ir de vacaciones. Y ellos decían que no estaban listos muchas veces para grabar. Nos dimos cuenta de que era un trabajo y no solo una vacación.
¿Llegó a pensar que había sido un experimento fallido?
Cuando nos despedimos pensamos que nunca más porque acabamos bastante mal. Después de la primera temporada, dejamos de hablarnos durante tres meses. Fue muy complicado. Yo tenía mucho miedo de que no fuera a funcionar, que nos destrozaran en redes sociales ¿A quién le iba a interesar que yo me fuera de viaje con mi familia? Pero fue al revés, fue un éxito tal que nos propusieron una segunda temporada.
¿Cómo la afrontaron?
Pusimos muchas reglas. Una de ellas fue hacer terapia familiar y yo decidí no meterme en temas de producción. Gracias a eso todo fue mucho mejor a nivel familia. Creo que hemos evolucionado, al grado que no solo nos llevamos muy bien, sino que me sirvió de terapia. Yo juré que conocía a mi familia en 2019, en el primer viaje, pero no. Pasamos por una etapa durísima.
¿Qué ha descubierto de su familia?
Estamos en un mejor lugar, nos conocemos más y nos respetamos más. He podido hablar cosas con mis hijos que no habíamos tocado en 30 años. Ha sido una catarsis. Más que un viaje por el mundo ha sido un viaje al interior de nosotros como familia y nuestros corazones que se recomiendo mucho a todas las familias.
Al principio de la primera temporada pide que no le juzguen por haber tenido cuatro hijos de cuatro mujeres distintas. ¿Le preocupaba dar una imagen equivocada?
Soy una persona bastante reservada y tímida. La gente piensa que yo llego a la fiesta y soy el bufón, pero es el revés. Soy introvertido, callado. Y me han preguntado muchas veces que cómo es posible hacer tenido cuatro hijos distintos con cuatro mujeres distintas.
Tendrá que reconocer que suena a historia de Don Juan
Pues soy la antítesis de un Don Juan. Es una historia compleja que nunca he contado, pero todo viene del hecho de que soy un enamorado de la vida y del amor. Por eso digo que no me juzguen porque muchas cosas que suponen no son verdad.
Ahora que viene la Navidad, ¿cómo se organizan para pasar las fiestas juntos?
Siempre he sido muy navideño y mis hijos hacen un gran esfuerzo para pasarla juntos. Casi siempre la pasamos todos juntos menos José Eduardo, que la pasa con su mamá. Desde niños nos gustaba ir a la Alameda en México para sacarnos la foto con Santa Claus. Me ponía una máscara de El Santo y nos íbamos a buscar al Santa más feo.
¿Cree que la mudanza a Los Angeles ha merecido la pena?
Ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. En México sentí que no podía crecer más y que estaba en una zona de confort. El éxito de No se aceptan devoluciones me abrió las puertas de Hollywood y de la noche a la mañana decidí mudarme. Todo el mundo me dijo, no lo hagas, ya no eres un niño. Pero lo hice y no me arrepiento. Hoy estoy mejor que nunca y siento que he crecido mucho. En Hollywood tienes que demostrar todos los días quién eres, sin importar lo que hayas hecho antes.
Ha logrado incluso ser parte hasta de una película ganadora de un Oscar, CODA
Nunca me imaginé, ni en mis mejores sueños, que sería parte de algo así, y menos para una película pequeñita. No teníamos ni presupuesto para el vestuario. Fue una gran sorpresa el ganar.
¿Cuál cree que ha sido el factor diferencial de su éxito en Hollywood?
Yo le debo mi carrera a los latinos en este país. El hecho de que la gente llene los cines y vaya a ver mis películas es lo que me mantiene a flote, así que no tengo más que agradecimiento con la gente de aquí. Aquí noto un cariño que no noto en ningún otro lado, por el factor de la nostalgia. Verme en pantalla es como ver un pedacito de su país y su infancia. Esta comunidad es como mi familia, y nunca les he negado una foto o un autógrafo porque siento una deuda genuina con los latinos en este país, y no solo con los mexicanos.
¿Cómo hace para mantener la motivación a los 64 años? ¿No se planteó nunca dejarlo?
Desde los 45 empecé a perder un poco la ilusión. De repente ya no tienes la misma hambre que tenías antes. Pero me he dado cuenta de que cuando sales de tu zona de confort, cuando te sientes vivo, la energía te cambia. Te confieso que casi todos los días me levanto con miedo y ese el motor para saber que estoy en el camino correcto. Me hace querer superarme.
Son muchos en su oficio los que padecen el síndrome del impostor
Siempre lo tengo. No te imaginas lo inseguro que soy. A pesar de toda mi experiencia, sigo sintiendo en cada trabajo que tengo que demostrar que soy bueno. Pero ese miedo de fracasar me ha funcionado.